Me sucedió aquí, en esta ciudad idílica… de calles antiguas, estrechas y limpias, de viejos e históricos edificios y pintorescos tranvías en los que es posible trasladarse de lugar y hasta de época, todavía más apropiada que París para convertirse en escenario de un drama amoroso de lo más aburrido, versión nouvelle vague, o un romance absurdo, si quieren, surrealista. En la ciudad más poética de cuantas ciudades poéticas pueda haber en el mundo… La verdad es que no podría haberme ocurrido en ninguna otra ciudad de Occidente, ni por supuesto de Oriente, si no en la de Pessoa, por aquel entonces, vergüenza me da confesarlo, uno de los pocos poetas portugueses de los que había leído algo, además de Camoens, y eso pese a mi amor y pasión por el arte, en general, y por la poesía, en particular… Fue en diciembre de un año que olvidar no quisiera...
La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar. (Richard Bach)
Éste es el rincón del ciberespacio que el que les escribe y suscribe ha elegido como morada para parte de su pensamiento y, por tanto, también para parte de su alma, en vida, y después de la vida, es decir, en la muerte, si alguien continúa pagándole la cuota anual del dominio y el arrendamiento de este webhabitáculo, o, si lo prefieren, habitáculoweb. Pretende ser, además, ateneo virtual, punto de encuentro de otros pensamientos y de otras almas, vaguen o no descarriadas por las redes electrónicas y las siderales, y lugar al que pueden acudir quienes tengan interés por agigantar con o sin luz y gloria la galaxia Gütenberg con la publicación de su propio libro, para satisfacción de sus necesidades expresivas o de su ego y de su vanidad, por un precio módico y de lo más razonable, con el que un servidor, de paso, se gane algunos cuartos.